"Me ilusionó con un anillo, pero me dejó sola cuando más lo necesitaba"




Hola, doctora. Es la primera vez que te escribo porque no estoy acostumbrada a pedir ayuda, yo siempre soy la que da consejos a mis amigas, pero cuando se trata de mi propia vida, me supera la situación.

Todo empezó cuando tenía 17 años. Conocí a un muchacho que venía y se iba hacia la Argentina a trabajar, que me encantó desde el primer momento. 

Conectamos enseguida, empezamos una relación y hasta fue a hablar con mi mamá para decirle que quería casarse conmigo. 

Yo estaba feliz, pero también asustada porque era muy joven y no sabía si estaba preparada para dar un paso tan grande.

Tiempo después regresó nuevamente, esta vez con un anillo de compromiso. Me sentía la mujer más feliz del mundo. Estaba convencida de que había encontrado al hombre con quien quería formar una familia. 

Al principio todo era color de rosa, llegó un momento en que seguimos nuestra relación a distancia y todo parecía marchar bien. Poco después quedé embarazada. Se alegró mucho con la noticia, pero cuando le pregunté si ya le había contado a su mamá, todo empezó a cambiar. 

Su mamá le empezó a meter ideas en la cabeza, de que el bebé que yo esperaba no era suyo, él me contó eso. Pasó apenas un mes y me pidió “bajar motor” porque decía que no estaba preparado para ser padre. Ese día fue el principio de nuestra separación, opa compromiso, opá el amor.

Decidí seguir adelante con mi embarazo sola. Para que reconociera a nuestro hijo tuve que recurrir a la Justicia. Pasé por un juicio, por una prueba de ADN y recién cuando el resultado confirmó que era el padre empezó a interesarse por el niño. 

Sin embargo, nuestras conversaciones eran puras peleas. Él quería que le dejara al nene por un tiempo, como si todo lo que había pasado antes pudiera borrarse de un día para otro.

Hace aproximadamente un año empezó a insistir en que quiere volver conmigo. Dice que está arrepentido, que cambió y que quiere que los tres vivamos juntos donde él reside. Pero cuando vino a visitarnos por primera vez después de tanto tiempo, hizo algo que me rompió el corazón. 

Estuvo apenas un par de horas con su hijo y después me dijo que tenía que salir con unos amigos porque hacía mucho que no los veía. Incluso me había invitado a cenar con ellos, me ilusionó que al fin compartiríamos como familia, y terminó dejándome sola con nuestro hijo para irse de farra. 

Cuando le dije que su hijo era más importante, me respondió que ya lo había visto y que el niño igual se iba a dormir. Nunca voy a olvidar esa escena. Me sentí una tonta por haberme ilusionado.

La segunda vez que vino ya no quise compartir con él. Me llamaba desesperado a cualquier hora de la madrugada, pero decidí no responderle. 

Lo peor fue que, como yo lo ignoré, también dejó de comunicarse con su hijo. Después apareció con la excusa de que había perdido el celular y sinceramente, me sonó a otro cuento más.

Hoy sigue buscándome. Me promete una vida juntos, me dice que quiere presentarme a su familia, que vaya a conocer el lugar donde vive y que empecemos de nuevo. 

A veces me emociono al recordar al hombre del que me enamoré cuando tenía 17 años. Otras veces pienso que ese hombre ya no existe y que solo estoy aferrada a un recuerdo. Desde todo lo que pasó, siento que nunca volví a ser la misma.

Doctora, ¿usted cree que una persona realmente puede cambiar después de haber lastimado tanto?.

EMILY DE ENCARNACIÓN, 22 AÑOS


LA RESPUESTA: APRENDE A NO ACEPTAR MENOS DE LO QUE REALMENTE MERECES

MÁS QUE PALABRAS 

EL AMOR SE PRUEBA

CON ACCIONES

No te apresures a volver. Si de verdad él cambió, tendrá paciencia para demostrarlo con el tiempo y aceptará reconstruir la confianza paso a paso.  A veces, el amor más importante es el que nos ayuda a no aceptar menos de lo que realmente merecemos.

Siento mucho todo lo que te tocó vivir. Eras muy joven, estabas llena de ilusiones y, de un momento a otro, tuviste que enfrentar un embarazo, un abandono y hasta un juicio para que tu hijo fuera reconocido. Es normal que una experiencia así deje heridas que todavía duelen.

Una persona puede arrepentirse y cambiar, sí, pero el verdadero cambio se demuestra con hechos, con constancia y con responsabilidad, no solo con promesas o planes para el futuro.

También entiendo que una parte de vos siga pensando en él. No significa que seas débil ni que hayas olvidado lo que pasó. Muchas veces seguimos recordando, el problema es que no podemos construir una relación sobre los recuerdos, sino sobre la realidad. 

Tu hijo necesita un padre presente y vos merecés una pareja que te haga sentir valorada, no un “ilusionista” que aparezca y desaparezca cuando quiera.


Comentarios

Entradas populares de este blog

"Soy bien macho pero me gusta usar colaless"

"Dejaría todo por acostarme solo una vez con mi comadre"

“Me enamoré de los encantos de mi hijastra”