"Me enamoré de un hombre que se hizo pasar por muerto para borrarse del mapa”
LA OTRA CARA DEL AMOR VIRTUAL: CUANDO EL CORAZÓN CONFÍA
DEMASIADO
Después de varias decepciones amorosas, llegó a un punto de
pensar que nunca iba a encontrar a alguien que la quiera de verdad.
Hola licen, te escribo porque hay algo que me pasó y hasta hoy no sé cómo entender. La verdad me dejó muy triste, confundida y con muchas preguntas en la cabeza.
Tengo 26 años, soy mamá soltera y hace tiempo que me siento bastante sola. Después de varias decepciones amorosas, llegué a pensar que capaz nunca iba a encontrar a alguien que me quiera de verdad.
En un momento de bajón publiqué en Facebook que estaba buscando un hombre bueno, alguien que me valore y me tome en serio. Mucha gente me escribió, pero hubo una persona que me llamó la atención desde el primer mensaje.
Me dijo que debía estar sufriendo mucho para hacer una publicación así y que detrás de mis palabras se notaba una gran tristeza. Sentí que me entendió enseguida.
Desde ese día empezamos a hablar todos los días. Me preguntaba cómo estaba, cómo le iba a mi hijo, qué hacía durante el día. Siempre tenía una palabra de aliento para mí. A la mañana me mandaba un saludo y a la noche me deseaba que descansara bien.
Cuando yo estaba triste me escuchaba y cuando tenía alguna alegría se ponía contento conmigo. Poco a poco me fui acostumbrando a su compañía. No te voy a mentir, licen, me hacía bien hablar con él.
A veces incluso me ayudaba con algo de plata para mis gastos, sin que yo le pidiera. Nunca me faltó el respeto ni me pidió nada a cambio, por eso le fui agarrando mucho cariño.
Él me había dicho que tenía 26 años, aunque a veces contaba historias que parecían de una persona mucho mayor. Cuando le preguntaba más sobre su vida siempre cambiaba de tema. Tampoco quería hacer videollamadas. Yo veía eso raro, pero como me trataba bien, preferí no insistir.
Un día le dije que quería conocerlo personalmente. Ahí me contó que tenía que viajar de urgencia a la Argentina por unos problemas familiares. Antes de irse me pidió que fuera fuerte, que si algún día dejaba de escribirme no era nada personal y que siguiera adelante con mi vida.
También me deseó suerte y me dijo que ojalá encontrara al hombre indicado. En ese momento me pareció extraño, pero no imaginé lo que venía.
Pasaron las semanas y no volvió a aparecer. Yo miraba sus estados esperando alguna señal, hasta que un día ya no vi nada. Desesperada, decidí llamarlo. Me atendió una mujer llorando.
Me dijo que era su hija y que su papá había fallecido hacía poco tiempo. Me quedé sin palabras. Lloré durante días pensando que había perdido a alguien muy importante para mí.
Intenté seguir adelante, pero nunca pude olvidarlo. Sin embargo, varios meses después ocurrió algo inesperado. Una noche estaba mirando Facebook cuando vi una publicación de una mujer de otro país. Mostraba la foto de un hombre y lo acusaba de haberla engañado durante meses. Cuando vi la imagen sentí un escalofrío, era la misma foto que usaba él.
Empecé a investigar y encontré a otras mujeres contando historias parecidas. A todas les decía cosas similares, a todas las escuchaba, las hacía sentir especiales y luego desaparecía.
Algunas incluso afirmaban que la supuesta hija que anunciaba su muerte era parte de la mentira. Ahí entendí que probablemente nunca había muerto.
Lo peor es que hasta hoy no sé quién era realmente. No sé si tenía 26 años, 75 o cualquier otra edad. No sé si el nombre que me dio era verdadero, no sé si la foto era suya. Lo único que sé es que la persona con la que hablé durante meses no era quien decía ser.
Desde entonces me siento engañada y avergonzada. No solo por haber creído en él, sino porque llegué a llorar a alguien que tal vez nunca existió como yo lo imaginaba.
Por eso le escribo, licen. ¿Cómo se supera una mentira así? ¿Cómo se vuelve a confiar en las personas tras semejante estafa?
DAYSY, 26 AÑOS, SANTANÍ.
LA RESPUESTA: ENTRE LA ILUSIÓN Y LA REALIDAD DE LAS REDES SOCIALES
ES UN DURO GOLPE
AL CORAZÓN, PERO
SE PUEDE SUPERAR
Es comprensible que te sientas triste y confundida. Primero sufriste pensando que esa persona había fallecido y después descubriste que probablemente todo fue una mentira.
Es un golpe doble, porque no solo perdiste a alguien que apreciabas, sino también la confianza en la historia que te había contado.
No te culpes por haber creído. Cuando una persona nos escucha, nos acompaña y nos hace sentir importantes, es normal encariñarse. Eso no habla de una necesidad humana de sentir afecto y compañía.
En las redes sociales hay personas sinceras, pero también hay quienes muestran una realidad que no existe. Por eso es importante conocer a alguien con tiempo y no basar una relación solo en lo que ocurre detrás de una pantalla.
Lo que sentiste fue verdadero y demuestra que todavía sos capaz de querer y de confiar. No dejes que esta experiencia te cierre las puertas al amor.
A veces no podemos cambiar lo que nos pasó, pero sí la forma en que elegimos seguir después de la decepción.
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