“Fui el sombrero en el colegio y ahora me quiere volver a ver, pero ya estoy atado”
Un mensaje por redes sociales abrió la puerta para recuperar el tiempo perdido, la tentación es grande, pero más grande va ser el problema si cae de vuelta.
Yo tenía un amor de colegio a quien nunca pude olvidar, con quien tengo una historia digna para Crónica. Una mujeraza, nunca más la volví a ver después de que terminamos la etapa. Era algo furtivo, yo quería ser novio oficial, pero ella tenía su novio, así que acepté ser el sombrero, ella era de una promoción mayor.
Vivía detrás de un cementerio. Preguntame qué no paso doctora, yo era el extra, amante, sombrero como le quieras llamar. No te niego que me gustaría volverla a verla, dejamos materias pendientes.
Yo era el “spárring” de lo que lo que no hacía con su novio. Nos vimos un año después de que ella terminara el colegio, yo estaba por terminar y cuando nos vimos fue como si nunca nos hubiéramos dejado de ver.
Cuando terminó ella el colegio pasó lo que tenía que pasar, era promotora de una marca de maquillajes, después le perdí el rastro. Me pregunto si seguirá igual haciendo el delicioso, no creo que hay cambiado mucho, fea nunca. Era divina, blanca, pelo largo, sexy, abierta y frontal como yo.
Bueno ya no doy tantas vueltas para contar las cosas. Ella tenía su novio, pero acá este cuerpito latino le gustaba también y empezamos a macanear, después también ella tenía cierta experiencia del cual yo me quería nutrir. Antes de hacer con su chico´i lo que quería practicó conmigo.
Me llamó un sábado a las 7 de la noche por ahí en casa, cuando eso había línea baja. Llovía, recuerdo y me dice que estaba solita en su casa y si no podía pa ir a visitarla. Nuestros encuentros pues no eran tan frecuentes porque ella tenía su novio y todo eso.
Y vos sabes que en medio de la tormenta dejé todo lo que estaba haciendo y me fui. Creo que tomé el último colectivo que había, que entraba hacia su casa en Fernando, el tema era cómo volver después, pero eso ya era un detalle para mi.
Así que dejé todo y me fui al llamado tipo visitador médico era la idea (sapyaite), salí a las 12 de la noche de su casa, 4 horas estuvimos!, desde las 8, me mojé todo a la vuelta, pero valió la pena. Qué barbaro! Terrible era, una mujeraza, me encantaba porque era linda, fina, sexy, cariñosa, le parecía mucho a una cantante que yo admiraba en aquel entonces, mi tipo de mujer.
Ahora me volvió a escribir por redes sociales y me pidió para vernos y recuperar el tiempo perdido, pero yo ya soy un “lobo casado”, no puedo andar en esas cosas, estoy atado, pero la tentación es grande, y grande va ser mi lio si accedo.
A veces pienso que uno idealiza mucho a las personas cuando pasan los años. Quizás ella ya no sea aquella chica de pelo largo y sonrisa irresistible que me hacía perder la cabeza, y seguramente yo tampoco soy el mismo muchacho impulsivo que se subía al último colectivo bajo la lluvia solo por verla unas horas.
Pero hay recuerdos que quedan tatuados, doctora, y no precisamente por lo físico, sino por cómo uno se sentía con alguien. Con ella yo sentía adrenalina, deseo, complicidad y también esa sensación peligrosa de estar viviendo algo prohibido que me hacía sentir más vivo.
El problema ahora es que la vida siguió. Yo armé una familia, tengo una mujer al lado mío y responsabilidades que antes no existían. Y aunque una parte de mí siente curiosidad por reencontrarme con esa historia a medio vivir, otra parte sabe perfectamente que hay puertas que cuando se vuelven a abrir pueden traer consecuencias enormes.
Por eso le escribo, doctora. Porque no sé si lo que me mueve es nostalgia, deseo o simplemente la necesidad de volver al pasado por un rato.
Necesito entender si esto es una simple fantasía que debería dejar pasar o una cuenta pendiente que nunca terminé de cerrar.
NICASIO, DE ASUNCIÓN, 43 AÑOS
LA RESPUESTA: HAY HISTORIAS QUE SON HERMOSAS JUSTAMENTE PORQUE QUEDARON EN EL RECUERDO.
EL TEMA NO ES LO
QUE SENTÍS, SINO LO
QUE HACÉS CON ESO
Es normal que te haya movido el piso que aparezca una mujer así después de tantos años, la tentación no te hace mala persona, lo que te define son las decisiones que tomes ante ella.
A veces uno no extraña solamente a la persona, también extraña cómo era uno mismo en ese momento. Pero ojo con algo, los recuerdos siempre vienen maquillados.
Vos te acordás de la lluvia, de lo linda que era, de la química terrible que tenían… pero seguramente no te acordás tanto de las complicaciones, de los límites o de lo incómodo que también era vivir algo a escondidas. La adrenalina de lo prohibido queda más fuerte grabado.
Hoy ya no sos ese chico que se tomaba el último colectivo sin pensar en nada. Tenés una vida armada, una pareja y cosas que cuidar.
Entonces antes de verla, preguntate sinceramente qué buscás: ¿volver a sentirte joven un rato?, ¿sacarte la curiosidad?, ¿o realmente hay algo pendiente? Porque a veces uno abre puertas por nostalgia y después no sabe cómo cerrarlas.
Hay historias que son hermosas justamente porque quedaron en el recuerdo. A veces volver a tocarlas puede arruinar tanto el pasado lindo como el presente que construiste.

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