"Me dicen 'asaltacunas' por darle una una oportunidad a un chico más joven”
DESPUES DE PERDER AL AMOR DE SU VIDA, AHORA TODOS QUIEREN DECIDIR POR ELLA
No entiende por qué sabiendo que ella sufrió tantos años, ahora a la gente parece que les molesta verla feliz.
Hola doctora, tengo 35 años y hace cuatro años quedé viuda. Nunca imaginé que tan pronto iba a despedir al hombre con quien pensaba llegar a viejitos.
Los primeros meses fueron los más duros de mi vida. Me costaba hasta levantarme de la cama. Dejé de salir, de arreglarme y hasta de hacer planes. Sentía que una parte de mí también había muerto ese día en un accidente de moto que ni quiero recordar.
Con el tiempo empecé a reconstruirme de a poco. No fue de un día para otro. Hubo muchas lágrimas, noches sin dormir y fechas especiales que todavía me aprietan el pecho.
Me refugié en mi trabajo, en mi familia y en mis amistades. Aprendí a vivir con la ausencia, aunque nunca se deja de extrañar del todo, pensé que ya no iba a volver a sentir esas “maripositas en el estómago” de los que todos hablan.
Pero la vida, cuando una menos se lo espera, te sorprende. Hace unos meses conocí a un muchacho, es menor que yo. Nos presentó un amigo en común y empezamos hablando como cualquiera.
Me llamó la atención su forma de ser, respetuoso, deportista, trabajador y con una tranquilidad que me hace bien. Nunca me hizo sentir incómoda por mi edad ni por mi historia. Al contrario, siempre me escuchó con mucho respeto.
Al principio me decía que solo era una linda amistad, pero empecé a esperar con ganas sus mensajes.
Me encontraba sonriendo sola cuando hablábamos y hasta volví a elegir con más cuidado qué ponerme cuando sabía que lo iba a ver. Hacía muchísimo tiempo que no me pasaba algo así.
Lo curioso es que nadie cree que yo tenga 35 años. Siempre me dicen que parezco de 28 o incluso menos. Él tampoco aparenta tanto la edad que tiene (parece más) y, cuando estamos juntos, la diferencia casi ni se nota. Sin embargo, apenas mis compañeros de trabajo se enteraron de que salimos a tomar un café, empezaron las cargadas.
"Ahí viene la asalta cunas", "¿qué hacés con un chico tan joven?", "ya vas a ver que después se busca una de su edad".
Al principio me reía para no darle importancia, pero cuando todos los días escuchás lo mismo, esas palabras te afectan la cabeza. Llegué a preguntarme si realmente estaba haciendo algo mal.
Lo que más me duele es que esas personas saben todo lo que sufrí cuando perdí a mi marido. Me vieron pasar años encerrada en mi tristeza y ahora que por primera vez vuelvo a sentir ilusión, pareciera que les molesta verme feliz.
En lugar de alegrarse porque estoy recuperando las ganas de vivir, hacen comentarios muy de mala onda.
A veces pienso en alejarme de este chico para que dejen de hablar. Otras veces me enojo conmigo misma por permitir que lo que digan los demás tengan tanto poder sobre mi vida.
Él nunca me dio motivos para desconfiar. Me trata con cariño, me respeta, me hace reír y me devuelve una paz que hacía mucho no sentía.
Doctora, ¿estoy equivocada por darme una nueva oportunidad con alguien menor? , creo que tengo derecho a escuchar lo que realmente siente mi corazón.
MILVA, DE CORONEL OVIEDO, 35 AÑOS
LA RESPUESTA: UNA RELACIÓN SANA NO SE SOSTIENE CON LA “CÉDULA”
ELEGÍ ESO QUE
TE DA PAZ, RESPETO
Y FELICIDAD
Lo que sostiene una relación no es la cédula de identidad, sino la forma en que dos personas se eligen todos los días. No dejes que el miedo al qué dirán te haga renunciar a una oportunidad que recién empieza.
Sentir nuevamente que alguien te “mueve la estantería” no borra el amor que tuviste por tu marido; simplemente habla de que la vida sigue encontrando espacio para regalarte momentos lindos. Me alegra leer que, después de tanto dolor, tu corazón volvió a ilusionarse.
Es muy común que la gente opine cuando una relación rompe con lo que pueden considerar "normal", pero ellos no viven por vos. Ellos ven una diferencia de edad, no que vos estás viviendo una historia que te devolvió las ganas de sonreír.
Si los dos son adultos, se respetan, se cuidan y comparten valores, la edad pasa a ser un dato, no una condena. Hay parejas con muchos años de diferencia que construyen relaciones sanas y otras de la misma edad que no logran entenderse nunca.
También sería bueno que pongas algunos límites a esos comentarios. Una sonrisa incómoda a veces hace creer a los demás que tienen permiso para seguir. Podés responder con tranquilidad: "Gracias por preocuparse, pero mi vida decido yo", no hace falta pelear ni justificarte, ni necesitas la aprobación de nadie.
Conocelo con calma, disfrutá y fijate cómo te sentís cuando están juntos. Al final, quienes hoy opinan seguro que mañana ya estarán hablando de otra cosa. Elegí eso que te da paz y felicidad.

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