“Estoy harta de que mi marido me tenga de tercera almohada en mi propia cama”
NO PUEDE DEJAR DE PENSAR SI TODAVÍA LA AMA O SOLO SE ACOSTUMBRÓ A ELLA
Cada día se siente más apagada, se compara con otras parejas y se pregunta en qué momento su relación se volvió tan seca.
Hola, licenciada Rocío. Te escribo porque ya no sé cómo seguir con mi matrimonio. Hace 7 años que estoy con mi marido, pero últimamente siento que para él soy como un mueble más de la casa.
Ya ni me acaricia, ni me mira con amor. A veces siento que ni con la mirada me toca. Estamos juntos, dormimos en la misma cama, pero entre nosotros hay una distancia enorme.
Lo que más me duele es que, cuando estamos mirando la tele y aparece alguna mujer “balazo” como se dice, mi marido enseguida le piropea y dice que está buenísima.
Pero a mí, que estoy ahí a su lado, hace años que no me dice ni siquiera que estoy linda. Y eso me hace pensar si todavía le gusto como mujer o si ya ni se fija en mí. A veces me trata como uno más de “loperro”.
Me duele decirlo, pero me siento como una tercera almohada en nuestra cama: un accesorio que está ahí, que no molesta ni estorba, pero que tampoco hace falta.
Mi marido parece no darse cuenta de que sigo siendo una mujer que necesita cariño, atención y sentirse deseada. Para él, parece que mi función es lavar los platos, limpiar la casa y ocuparme de todo lo demás. ¿Y yo? ¿Dónde quedo en esta historia?
Cada día me siento más apagada, más flaca y sin ganas de nada. Miro a otras parejas y me pregunto qué pasó con nosotros, en qué momento dejamos de ser marido y mujer para convertirnos en dos personas que simplemente comparten la misma casa.
Yo también quiero sentirme amada, que me abracen sin tener que pedirlo y que mi marido tenga ganas de estar conmigo, no solamente porque vivimos bajo el mismo techo.
Estoy cansada de aguantar y de convencerme de que así son todas las parejas después de tantos años. No quiero pasar el resto de mi vida sintiéndome sola estando acompañada.
Pero tampoco es fácil tirar tantos años de relación por la borda. A veces me pregunto si él todavía me ama o si simplemente se acostumbró a tenerme a su lado.
Licenciada, ¿qué hago? No quiero resignarme a vivir así, pienso que todavía puedo recuperar a la mujer que era antes. Porque yo no quiero sentirme importante solamente cuando hay platos que lavar o cosas que resolver en la casa.
Yo también necesito que mi marido me mire y me haga sentir que soy su mujer, no una simple compañera de habitación.
Licenciada, yo no quiero llegar a vieja al lado de un hombre que ya ni me mira. No le estoy pidiendo la luna, solamente quiero sentir que todavía soy su mujer y no una tercera almohada en nuestra cama.
¿Será que nuestro amor todavía tiene arreglo o llegó la hora de dejar de aguantar y empezar a pensar un poco en mí?
NAYELI, DE ASUNCIÓN, 37 AÑOS
LA RESPUESTA: HABLÁ CON TU MARIDO SIN VUELTAS Y CONTALE CÓMO TE SENTÍS
RECUPERAR LA
CONEXIÓN ES UNA
TAREA DE LOS DOS
Date la oportunidad de hablar, de acercarte y de ver si todavía pueden reencontrarse. No tenés que decidir todo hoy, pero tampoco te olvides de vos. Vos también merecés sentirte amada, abrazada y elegida por el hombre con quien compartís tu vida.
Me imagino que compartir la vida con alguien y sentir que ya no te presta atención puede ser muy doloroso. En una relación, el afecto, la atención y el sentirse deseada también son necesidades emocionales importantes.
No esperes que toda la iniciativa salga de él: vos también podés proponer una salida, buscar un momento juntos y recuperar esos pequeños gestos que los unían.
Eso sí, para recuperar la pasión hacen falta dos. Si vos intentás acercarte, pero él no muestra interés ni pone de su parte, también vas a tener que preguntarte qué querés para tu vida.
Entiendo que después de tantos años no sea fácil tomar decisiones, pero no te resignes a sentirte sola estando acompañada. Vos merecés volver a sentirte su mujer, y recuperar esa conexión tiene que ser un trabajo de los dos.

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