“Quiero sentar cabeza a los 40, pero no sé con cuál de mis tres mujeres quedarme”
CADA UNA OCUPA UN LUGAR DISTINTO EN SU VIDA Y NINGUNA ES FÁCIL DE OLVIDAR
Una es la mamá de su hijo, otra es su ex con quien nunca corta todo la relación y ahora se sumó una nueva.
Doctora, tengo 40 años y creo que ya me llegó la hora de sentar cabeza. El problema es que no sé con quién, porque tengo tres mujeres en mi vida y, para ser sincero, yo le quiero a las tres.
No es que tenga una novia y esté mirando para otro lado. Tengo tres relaciones, cada una diferente de la otra, cada una ocupa un lugar especial para mí.
Pero obviamente ninguna sabe de la existencia de la otra, che che vale hina doctora. Ya sé que suena a tremendo lío, y justamente por eso le escribo, porque yo mismo ya no sé qué hacer.
La primera es la mamá de mi hijo. Con ella tengo una historia de años, nos conocemos demasiado, sabemos cuándo el otro está de mal humor, qué le gusta, qué le molesta. Tenemos nuestras peleas y también nuestros buenos momentos. Tenemos un hijo y eso hace que el vínculo sea todavía más fuerte.
Ella es una mujer tranquila, responsable y bastante centrada. Es de esas personas que, cuando uno se está ahogando en un vaso de agua, te calma. Una vez yo estaba con un problema en el trabajo y estaba desesperado, pensando que se me venía el mundo encima. Ella me escucha y me da buenos consejos siempre.
Después está mi exnovia. Con ella parece que estamos condenados a no poder soltarnos nunca. Terminamos, volvemos, nos peleamos, nos extrañamos y otra vez estamos juntos. Ya perdí la cuenta de cuántas veces cortamos y volvimos.
Ella es todo lo contrario a la mamá de mi hijo. Es intensa, tiene carácter fuerte, es celosa y cuando se enoja… mejor no buscarle. Pero también tiene un lado muy cariñoso que me puede. Tenemos una conexión muy fuerte y una química que nunca desapareció.
Una vez estuvimos varios meses sin hablarnos. Yo decía que ya estaba, que esta vez sí había terminado. Hasta que nos encontramos en el cumple de un amigo en común. Empezamos a hablar como si no hubiera pasado nada y terminamos en el asiento del auto poniéndonos al día. Esa noche me fui a casa pensando otra vez caí.
Con ella hay mucha pasión, pero también mucho desgaste. Cuando estamos bien, estamos muy bien, pero cuando estamos mal, parece que estamos compitiendo para ver quién hace enojar más al otro.
Y después está la tercera mujer, la nueva. Esta es la que más me está complicando la cabeza porque llegó sin que yo la estuviera buscando.
Es más tranquila, divertida, independiente y tiene una forma de ser que me gusta muchísimo. Con ella todo es nuevo. No conoce mis historias, mis errores ni mis mañas. No tengo que explicarle quién fui porque recién está conociendo quién soy.
Una vez salimos a tomar un café y terminamos hablando durante horas. Cuando miramos el reloj ya era tardísimo. Me gusta cómo me escucha, cómo se ríe de mis tonterías y lo fácil que resulta estar con ella. Con esta mujer siento que podría empezar algo diferente, sin todas las historias y problemas que tengo con las otras dos.
Y sí, también nos llevamos muy bien en la intimidad. Cada una tiene su forma de hacerme sentir querido, buscado y especial. Eso tampoco ayuda mucho, porque cuando pienso que ya voy a elegir a una, aparece la otra y vuelvo a quedar en cero.
Pero ya me estoy cansando de esta vida, el problema es que no sé a quién elegir. ¿Cómo hago para dejar de ser mujeriego y, elegir?.
LEONARDO, DE ASUNCIÓN, 40 AÑOS
LA RESPUESTA: NO SE TRATA DE TENER TRES, SINO DE SABER QUÉ QUERÉS PARA TU VIDA
MADURAR TAMBIÉN
ES APRENDER A
ELEGIR UN CAMINO
Podés querer y sentir cosas diferentes por más de una persona, pero una cosa es sentir y otra es decidir. Si realmente estás cansado de ser mujeriego y querés sentar cabeza, primero tenés que preguntarte qué tipo de relación y de vida querés construir.
No te guíes solamente por la pasión, por la costumbre o por la historia que tenés con alguna de ellas. Preguntate con quién podés ser vos mismo, con quién podés hablar cuando hay problemas, con quién compartís valores y proyectos y, sobre todo, con quién te imaginás construyendo una vida de verdad.
Cada una tiene su encanto, pero la decisión tiene que estar basada en lo que vos realmente querés y no solamente por lo intenso de un momento. Si solo no podés ordenar lo que te pasa, iniciar un proceso de terapia puede ayudarte.
Y hay algo que tenés que asumir, mientras andas con las tres, estás evitando tomar una decisión. Si querés una relación estable y exclusiva, vas a tener que elegir y también ser sincero con las otras dos. No es justo mantenerlas esperando mientras vos decidís qué hacer.
A los 40, quizás tu desafío ya no sea conquistar a más mujeres, sino aprender a elegir, cuidar una relación y sostener una decisión. Por eso, pregúntate qué clase de hombre querés ser de ahora en adelante. La respuesta a eso puede ayudarte mucho más que comparar a las tres.

Comentarios
Publicar un comentario